Me quiere, no me quiere..

Nuestra pareja L y J querían una decoración sencilla  para su boda.

No les gustaban las flores ostentosas ni llamativas, querían una decoración neutra y jovial, cómo ellos mismos.

Enseguida se decantaron por las margaritas blancas y,  juntos,  decidimos utilizar esta flor para toda la decoración.

Las margaritas fueron el hilo conductor perfecto para una decoración sencilla, juvenil y discreta.

Decoración de la iglesia.

El ramo de novia.

Prendidos.

Centros de mesa.

Y Mil margaritas más…

De tanto querer pasar inadvertida, al final,  nuestra sencilla margarita,  tuvo más protagonismo del que ella misma imaginaba.

Qué vivan las margaritas!!!

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